El jabón generalmente es una sal sódica o potásica resultante de la reacción química entre un álcali (hidróxido de sodio o de potasio) y un lípido; esta reacción se denomina saponificación. El lípido puede ser de origen vegetal (como el aceite de coco) o animal (como la manteca de cerdo). El jabón es soluble en agua. Por sus propiedades detersivas se utiliza para el lavado de ropa, corporal, etc.
Tradicionalmente es un material sólido. En realidad la forma sólida es el compuesto "seco", sin el agua que se emplea en la reacción mediante la cual se obtiene el jabón. La forma líquida es el jabón "disuelto" en agua. En este caso su consistencia puede presentar distintas viscosidades.
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